viernes, 20 de diciembre de 2013

Ataque contra el lugar común

Un lugar común dicta que nunca terminamos de conocer a la pareja. Ese es uno de los planteamientos de la película The Attack (Líbano| Francia| Catar| Bélgica, 2012), de Ziad Doueiri. Sin embargo, la historia no se queda en una anécdota meramente amorosa, para plantear un problema de mucho mayor calado: el compromiso de colaborar o no con la ley cuando los perjudicados son personas cercanas.
Amin Jaafari (Ali Suliman) es un prestigioso cirujano árabe que ha sido acogido por Israel como un ciudadano más. Sin embargo, un día recibe una noticia: su esposa de origen palestino Siham (Reymond Amsalem) ha muerto en un atentado terrorista en Tel Aviv. La situación empeora cuando las autoridades le dicen al médico que su mujer no es una víctima, sino la principal sospechosa: una mártir suicida. Atormentado por las dudas, Amin viaja hasta Palestina para tratar de descubrir la verdad.
La crítica Marsha McCreadie (ver su comentario en rogerebert.com del 26 de julio de 2013) elogia la película porque, desde su perspectiva, no toma partido por ninguno de los bandos del conflicto Palestina-Israel, al mismo tiempo que profundiza en la psicología de su personaje principal, sometido a la prueba de su vida. Nuestra opinión es muy distinta y al lector le avisamos que nos disponemos a revelar detalles de la trama.
Al principio Amin es un viudo indignado con los terroristas que, según él, le han lavado el cerebro a su esposa, una víctima más. Sin embargo, basta una visita a la antigua ciudad de su infancia, en Nablus, así como un par de conversaciones con su familia y los terroristas locales, para sentirse sumido en dudas. The Attack no es una apología del terrorismo, sino una muestra de lo delgada que es la línea entre el acercamiento con “la otredad” (como se estila decir en estos tiempos) y la complicidad con criminales.
La mejor amiga de Amin, Kim (Evgenia Dodena), quien lo arriesga todo para ayudarlo cuando cae en desgracia y la policía lo considera un sospechoso, le reprocha en una escena clave que no acuse con la policía israelí a los terroristas, con los cuales se ha reunido. Esa “recién descubierta ambivalencia” del personaje, como dice McCreadie en su crítica, se supone tendría que demostrar la complejidad del problema. La actitud de Amin, sin embargo, da la razón a las personas que, en torno suyo (vecinos, colegas) lo rechazan con ejemplar energía.  
Caben también otras interpretaciones, más allá de la idea de McCreadie de que estamos ante una película antibélica, cuando queda claro que la armonía entre ambos bandos es harto difícil. Cuando Amin visita Palestina nos enteramos de que ha abandonado a su hermana y a otros parientes, con quienes no tenía contacto desde la década de los noventa. El final de la película da cuenta de una decisión: la idea de compensar a su parentela palestina, de la cual se había desatendido, con su silencio cómplice. Por eso decíamos que The Attack va más allá de la anécdota amorosa, para contar la historia de un converso. Si acaso la película no toma partido, como dice McCreadie (nosotros pensamos lo contrario) el personaje sí.
En otra escena, Moshe (Uri Gavriel), el policía encargado de investigar el caso, acusa a Amin de echar por tierra la confianza que Israel tiene en sus ciudadanos árabes. Al principio, cuando Amin rechaza por completo a los terroristas, el reproche del policía puede parecer injusto. Pero luego, cuando Amin oculta pruebas que pueden conducir al arresto de los culpables, el espectador tiene que reconocer que el capitán Moshe tiene razón. Es decir, si un aprendizaje puede extraerse de la película, ese no tiene nada qué ver con el pacifismo.    
La izquierda indefinida, como se sabe, ha hecho de la crítica sistemática contra Israel una de sus constantes, mientras defiende acríticamente la causa de Palestina. Se ha llegado al extremo de comparar a los judíos con los nazis, como lo hizo en una desafortunada ocasión el premio Nobel de literatura José Saramago.
¿Cuáles son los argumentos de los palestinos en la película? Escuchamos sus explicaciones, pero nada que justifique el asesinato de niños judíos, como ocurre en la película. The Attack inclina la balanza por la causa de un Israel traicionado por los extranjeros que acoge. Algo insólito.